Tecnología versus el Ministerio de Educación, Ciencia y TECNOLOGÍA
Parte VI Las Profecías.
Decía en un posta anterior que “versus” en su origen latino significa “ir hacia” concepto bastante diferente de “contra”. Y es lo que estoy haciendo desde tiempo atrás, ir hacia el Ministerio de Educación y sus autoridades, con algunas ideas que tengo la oportunidad de expresar, para sortear problemas que ya tuvimos y avisar de algunas piedras en el camino que siguen estando allí.
Los resultados no parecen ser muy satisfactorios, aunque las dotes de anticipación de algunos de nosotros no son del todo malas.

Les cuento. Hace ya bastante tiempo, en un post del 28 de marzo de 2005 transcribí la carta que enviamos y que publicó el Diario Los Andes de Mendoza a raíz de una inquietud que despertó Alejandro Toso entre quienes la suscribíamos.
Decíamos en un párrafo de ese escrito que “Eliminar o difuminar materias como Tecnología o Ética pone de relieve un desconocimiento sustancial de la naturaleza humana: el Hombre como ser moral y transformador del entorno. En palabras de Savater: “Es la técnica la actividad mas definitoriamente humana y su accionar conlleva una impronta moral”. La interacción del hombre con los productos tecnológicos desde muy temprana edad, y el modo en que éstos impregnan su entorno, son parte determinante de su vida y se constituyen en una condición suficiente para su inclusión en los currícula de todos los niveles.
No tuvimos demasiada suerte.
Decía yo entre otras cosas, en un post del 15 de junio de 2006 que “La informática y sus dispositivos físicos, han pasado de herramienta educativa a estructurante básico de la educación, polo de atracción para la matrícula escolar y punto central para la acción. Para la visión general favorecer la educación tanto general como técnica, es dotar de computadoras a los establecimientos educativos. Para el conjunto social, y lo que es más preocupante, para muchos de quienes toman decisiones en materia educativa, Tecnología ES informática, computadoras y afines, la posesión de un aparato permite acceder a la Tecnología y a la inclusión social, en tanto es el boleto de acceso a la “sociedad de la información”.
Y hoy podemos decir que, lamentablemente, estábamos en lo cierto. El borrador de la Ley desconoce el hijo gestado por el Ministerio en un matrimonio anterior, aunque tenga documentos y en su oportunidad haya sido reconocido por los diseños curriculares de todo el país.
Hace veinte años, unos pocos “fuimos hacia” el Ministerio de Educación, logramos ser escuchados y en medio de enormes dificultades, abrimos una puerta pequeña. Las computadoras recién asomaban en el horizonte e Internet era un sueño. Diez años después con las computadoras instaladas e Internet en las escuelas, gestamos un espacio que hoy alberga a muchos miles de docentes.
Entre las anticipaciones realizadas en aquella época es necesario destacar que los contenidos para la formación docente ya advertían, entre otros, el peligro de convertir el espacio de tecnología en informática. Pero como ya vimos, las advertencias son vanas.
Hoy con los antecedentes del camino recorrido y los mojones instalados, nuevamente, “vamos hacia” el ministerio de Educación Ciencia y TECNOLOGÍA, para decir aquí estamos, Tecnología existe, somos el problema y este es nuestro aporte.
Adjunto entonces la última revisión del borrador de la Ley incluyendo a la Educación Tecnológica que fue omitida, en la esperanza de que sea leído, considerado y promueva las adecuaciones y reconocimientos necesarios.
De todos modos y más allá de lo que suceda con nuestra solicitud, tengo la íntima convicción de que la ley puede regular la realidad, pero no la crea.
Por las dudas…, la advertencia habitual, si este espacio desaparece ya saben, es porque no existe.
En una revista dominical de nuestra ciudad de Rosario se publicó un artículo interesante, sobre cómo la irrupción de las nuevas tecnologías en la vida diaria cambió nuestros hábitos.
Entre nativos e inmigrantes digitales (por cierto, una división discutible, por subjetiva y bastante antipática), comparaciones nostágicas (típicas de los que pasaron los treinta...) y opiniones de opinólogos, en el mencionado artículo se entremezclan Biblia y calefón.
Los que saben dicen que la tecnología, en una aproximación elemental, nace de necesidades, responde a demandas e implica el planteo y la solución de problemas concretos, ya sea de las personas, empresas, instituciones, o del conjunto de la sociedad. Esto incluye computadoras, celulares, chat e i-pod, por supuesto, pero no se restringe a estos artilugios, sino que se extiende a todo desarrollo o creación humana tendiente a mejorar la calidad de vida (si, ya se, no siempre funciona...)
El encandilamiento que producen estos chiches (gadgets en inglés), hace que muchas veces, parafraseando a Les Luthiers, 'ellos se quedan con el oro y nosotros con las baratijas...'
Es indudable que el mundo ha cambiado vertiginosamente desde la invención del transistor. Basta con revisar una "Mecánica Popular" de los años '50 para darse cuenta de que el planeta ha girado al revés de lo que los especialistas y futurólogos imaginaban en esas épocas.
Quizás esos cambios han mareado a todo el mundo, por eso se termina confundiendo las llamadas "nuevas tecnologías" con "el planteo y la solución de problemas concretos" que viene brindando la tecnología desde que alguien dejó de hacer las cosas con las manos para usar una herramienta.
Deberíamos llamar a las cosas por su nombre, y sobre todo recordar cuando escribimos que, al decir de D. Dickson, "los problemas sociales asociados a la tecnología provienen de la utilización que de ella se hace y no de la propia naturaleza de la tecnología". Sea antigua o moderna, electrónica o a vapor.
Querido Luis (perdón si siente en esto un exceso de confianza): cuando discutimos los docentes en las jornadas previas esta cuestión de la nueva ley (dicho sea de paso, con una fecha "cocinada" de antemano para su sanción), todos los documentos que trabajamos hablaban del "oropel" de la ley, todas esas cosas que también eran maravillosas cuando "ojeabamos" la ley federal, cosas que hundieron al sistema educativo, finalmente, en la peor crisis de su historia.
A pesar de que su trabajo, y el de Ferrara y el de Gay en esas instancias eran (y siguen siendo) de una lucidez y una inteligencia y una lógica maravillosas, el "proyecto" pasaba por otro lado.
¿Què quiero decir con toda esta perorata? Quiero decir, compartir..., bah, llorar sobre tu hombro, hermano, mi sospecha de que las computadoras son la nueva excusa, los "espejitod de colores" de esta nueva arremetida contra la gente.
Sólo le pido, Luis, que no nos abandone. Siga escribiendo, siga con esta actitud "versus". Alguna vez alguien en este bendito país se dará cuenta que va llegando la hora de que la lucidez, el sentido común y la capacidad tomer las riendas de los destinos de la educacióm.
Mientras tanto, sigamos siendo docentes, nuestros propios "jefes", en el aula o el taller
Con gran afecto,
Enrique
Posted by: Enrique Quagliano at Octubre 27, 2006 08:57 PMTodos los contenidos de estas páginas son Copyright © Luis Doval, 2002-2003.