Sé que había dicho no ponerme en una posición demasiado política. Pero lo que sucede en Haití es demasiado importante como para obviarlo. Las viejas costumbres de subordinación de los pueblos están dando como resultados nuevos enfrentamientos entre el pueblo y el pueblo. Sucedió con Argentina, después con Bolivia y ahora en Haití, que igualmente tiene un historial de levantamientos populares en contra de gobiernos que finalizaron por traicionar sus ideas y destruyeron sus lazos con la gente.
Después de lo que pasó en Argentina el 20 de diciembre de 2001, me he vuelto más sensible. Ya no son fotogramas que se suceden a toda velocidad en un televisor, sino que son imágenes que viví, en mi país, y en carne propia.
Lo que sucede en Haití, es más fuerte, mas terrible, y más incierto. Ojalá que aquellos grupos rebeldes (que ya se están peleándo entre sí) tengan la suficiente altura como para poder ayudar a la gente y torcer un poco el rumbo de la historia.
Ojalá.
Antes de irme, una reflexión. ¿Quién nos cuida de los asesinos?
Posted by sergio at Febrero 27, 2004 11:32 PM