Sé que hay
en las palabras, en las formas
en los silencios en los cuales
nos decimos todo
algo que amar.
Sé que hay tristezas que no sabemos
de donde vienen
ni a donde van
pero una y otra vez
nos rescatamos
de la soledad.
Cuando despertas la mañana
a mis ojos
una noche estrellada parece ser
una broma insignificante de Dios.
Y una y otra vez
el mundo gira a tu alrededor
y una y otra vez
me esclavizo a tus labios
y una y otra vez
te repito
que sin vos
la vida solo sería
un duro y largo preámbulo
hacia la muerte.
Dedicado a mi mujer.