Marzo 25, 2004

Rolando, en la tierra que vendrá

Algunos días atrás comenté el libro de Stephen King; La Torre Oscura. Cuando hice el comentario solo había leído el primer libro. Un libro que sinceramente no cuenta nada en particular, solo un pequeño extracto de la historia de este pistolero, llamado Rolando de Galaad, que persigue al hombre de Negro.
Sin duda el relato es atrapante, Stepen King no suelta ningún dato, y sin embargo uno continúa queriéndo más..

Mi idea en un comienzo era comentar el segundo libro también pero pasó algo imprevisto: las fauces de mi intelecto. El segundo libro me lo deglutí, literalmente, y el tercero está por desaparecer entre mis manos.

Cada vez hay más personajes, cada vez sabemos menos; o mejor dicho, cada vez sabemos más lo que nos hace darnos cuenta de lo poco que sabemos. Porque el conocimiento, a mi entender, no es saber mucho, ni saber más, sino que es saber lo que nos falta por conocer, sin ese puntapié inicial no hay búsqueda. Pero basta de temas filosóficos.

El segundo libro cuenta como este personaje se hace de dos compañeros más de aventura. La forma est á explicada, pero las reglas no. Es decir, si un extraterrestre llega a la tierra y ve una persona con la remera de River y a otra con la de Boca, e inmediatamente estos dos se empiezan a insultar, el extraterrestre entenderá que sucede, pero no porqué. Esto mismo sucede en los libros que hasta ahora he leído de la torre oscura (recordemos que son 7, y que algunos de ellos no han sido publicados).

Vuelvo al comienzo. Es increíble que King, con esta epopeya Tolkiana, pueda mantener el interés del lector, o mejor aún incrementarlo.

El título de este post se refiere a la tierra de Rolando, porque cada vez más siento que esa tierra desierta, sin habitantes, con monstruos y mutantes será nuestro hogar en algún futuro no muy lejano.

No sé donde se dirige King, pero creo que cada vez me aterrorizo mas de lo que estamos haciendo nosotros. Supuestamente, la torre es la conexión entre los mundos, y la estabilidad de ellos. Yo no sé si esto suceda en la realidad, pero la verdad es que si existiera nosotros seguramente, como primates que somos, le estaríamos apuntando con todas las armas nucleares que tenemos, para amenazarnos unos a otros que tenemos la posibilidad de destruir el mundo. ¿Y donde vamos a vivir nosotros, si destruímos el mundo? En ningún lado, pero habremos ganado. ¿No?.

El ser humano es raro, se encariña con las paredes.

Pero las puede destruir.

Posted by sergio at Marzo 25, 2004 9:42 PM
Categorías: Arte