Junio 7, 2004

Día D

Este post, pertenece al día que ya pasó que se fue. Ese de ayer.
Este post pertenece a aquellas personas que dejaron sus vidas en las playas de Normandía
No confundir. Aquí el que piense en que esto es Pro Yanqui, Pro Imperio, debería volver a empezar todo. Nacer, por ejemplo.
Quizá Estados Unidos haya esperado demasiado, haya sacado ventajas de esa guerra, haya utilizado aquel acontecimiento como un escape final de su Gran Recesión de la decada del 30. Eso no implica que gracias a su apoyo, hoy el mundo no sea lo que planeo un desequilibrado mental como Hitler.
Porque al fin y al cabo, todo el mundo se queja que Estados Unidos se mete en todos lados, pero cuando no se meten también los culpan. No es todo tan sencillo, es un tema muy difícil que me ha llevado horas de discusión con Diego y nunca llegamos a un punto intermedio, pero siempre finalizamos igual: "No se puede decidir que hacer cuando no se está teniendo todo el panorama", y la verdad es que nosotros como peones no sabemos todo lo que sucede (lo que no implica que no lo tengamos que saber, o no por la seguridad de otros, etc)
Volviendo a lo que nos atañe. Uno de los momentos más shockeantes de mi vida fue cuando estuve en Estados Unidos. Fui solo a los 18 años y viví en la casa de mi hermano, que en ese momento estaba en Argentina. Vivía en las afueras de Manhattan y me decidí a hacer un viajecito a Washington. Fue increíble. Todo lo que Manhattan tiene de alto, Washington lo tiene de ancho. Es una ciudad muy rara, pero esto no es lo que nos importa.
En aquella ocasión tuve la oportunidad de ir al Museo del Holocausto.
Desde que entré y me entregaron el pasaporte de uno de los civiles asesinados por los bárbaros Nazis) no pude contener mis lágrimas. Cada paso era algo peor. No había golpes bajos, sino una cantidad de simbolos que shockeaban, derruían el alma. Como poder estar dentro de uno de los vagones donde trasladaban a los judíos a Auschwitz, como ver las zapatillas acumuladas, a montones, de los muertos en los campos de concentración, como observar cuadros, testimonios, frases.
Dolor. Mucho Dolor.
Y gente que se la jugó porque vamos. Esos cientos, miles de soldados que murieron, murieron también por nosotros. Nos salvaron de un futuro oscuro.
No importa que hoy el mundo tenga sus atrocidades, como puede ser la guerra de Irak, los ataques terroristas, los muertos de hambre en todo el mundo. Creo, sinceramente, que lo que hubieramos tenido hoy si Los nazis hubieran ganado sería terrible, muy terrible (para aquellos que no saben leer entre líneas: con esto no estoy avalando todas las atrocidades antes mencionadas).
Por eso, mi tributo para aquellos que pelearon por otros, por desconocidos como yo, como tantos.
Mi tributo para aquellos que siguieron pese a todo.
Mi tributo para esos héroes anónimos.


PD: Perdonen mi intolerancia con algunas posturas con respecto a lo escrito, lo que pasa es que me molestan mucho las lecturas capciosas.

Posted by sergio at Junio 7, 2004 1:00 AM
Categorías: Sobre el mundo que construimos