Estos días que he pasado sin postear han sido largos, en todos los aspectos.
Todo comenzó el jueves, cuando por fin la justicia se hizo presente en tribunales y alguien fue condenado a prisión perpetua por el crimen de otra persona, querida por un montón más.
Un amigo me dijo hace poco "Realmente, no puedo creer hasta donde llega la miseria humana, no lo puedo creer". Pero es así. Así nos matan, nos silencian, nos duelen. Así nos matamos, nos silenciamos, nos dolemos. Y es solo nuestra culpa, de nadie mas.
Buenos Aires carga con otra muerte injustificada mas sobre sus espaldas.
Como si fuera un presagio de lo que vendrá, el silencio es ensordecer. A veces tengo miedo de la posible verdad. De que este país y este planeta realmente sean eso que los pesimistas y amargados de siempre dicen que es. A veces tengo miedo que esos asesinos de sueños tengan verdad.
Desde el jueves pasado, alguien descansa un poco más en paz. Pero nadie le devolvera la hija a sus padres, ni la hermana a su hermano, ni la amiga a sus amigos y amigas.
El jueves me di cuenta, que hay veces en las cuales está justificado que la desgracia ajena sea nuestra alegría; Que dice eso de nosotros?, dice algo?.
Detrás de un gran acto de justicia, a veces, la injustica resalta aún mas ante nuestros ojos.
Muy bueno, tenés toda la razón. En parte quizás sea porque, como bien dice el dicho, a veces la venganza es el placer de los dioses. Aclaré a veces porque no me considero vengativa pero sí justa. Gracias por tu visita y te sigo leyendo.
Gracias por la tuya, nos leemos pronto.
Posted by: sergio at Diciembre 15, 2004 7:44 PM