Finalmente los asesinos de la libertad ganaron, y a Leon Ferrari le calusuraron la muestra. Era de preveerse, esta gente no se anda con chicas. Los asesinos de la libertad no tienen moral, ni ética, ni sueños, porque cuando se acuestan a la noche, y cierran los ojos sobre sus almohadas de angustia piensan en ellos, solamente, y su egocentrismo los va devorándo, muy de a poco, y los va convirtiéndo en monstruos de cárceles de aire.
También en Córdoba se pueden encontrar los pasos de la bestia de la intransigencia.
Ojalá que encuentren paz en todos estos actos, sino su suerte estará echada.