Reconozco que en mi juventud era mucho más apocalíptico, que los años me han hecho más cauto en la determinación de algunos juicios (o sea aburrido), que me cuesta poner punto final sobre algunas cosas y esta no es la excepción.
La ideología definida por la Real Academia Española:
ideología.
1. f. Doctrina filosófica centrada en el estudio del origen de las ideas.
2. f. Conjunto de ideas fundamentales que caracteriza el pensamiento de una persona, colectividad o época, de un movimiento cultural, religioso o político, etc.
La utilización popular del término ideología se asemeja más a la segunda definición. Aquella que en el sentir popular nos acerca a una búsqueda, utópica e inalcanzable pero conformada por un grupo.
El primer planteo sobre la ideología (y del cuál se nutrió el resto) surge de Platón. Este planteo es desacreditado durante la éra medieval y luego de mucho tiempo es retomada por una de las tantas atomizaciones que surgieron en el siglo XX; el Neoidealismo, que acepta lo inalcanzable del ideal (y su carácter inconquistable) pero se afirma sobre la base de que, por lo menos, marca un rumbo.
Bien, esto como introducción. Ahora, ¿porque hablar del FIN de las ideologías así como mayúscula y pompas fúnebres? ¿No es posible que las ideología estén mutando, transformandose y adaptándose al cambio de paradigma que vive el mundo? ¿No puede ser que las ideologías hayan dejado de ser eso que en este siglo pasado representaba una afiliación política y ahora se asemeje más a una afiliación humana?
Puede ser, pero difícilmente lo creo posible.
Entregados al capitalismo, desnudos y tiritando de miedo, nos hemos convertido en esa profecía propuesta por Nietszche y ese constructo planteado por Freud y Picasso. Partimos de la duda, queremos ser superhombres y no creemos en nada que no esté compuesto por muchas visiones.
Si comenzamos con los partidos políticos, es claro que jamás responderán satisfactoriamente a esta demanda. En particular porque NECESITAN una mirada unívoca para mantener un orden, porque si quieren lograr la conducción no pueden dudar y porque el superhombre para ellos no tiene nada que ver con la autorealización nietszchiana sino con la acumulación fetichista del poder sobre los demás. Como decía Foucault: "La política es la búsqueda de subyugación de los demás a los deseos propios". Claramente, ante estos planteos, nadie transa. O sí, pero no tanto como antes.
Ahora bien, ¿podemos mezclar tan deliberadamente política con ideología? ¿Son compatibles?
A mi entender no. Porque los partidos políticos nacen como una forma de conducción, o una manera de entender lo que mejor le puede convenir al mundo en términos reales, de acción. La ideología plantea el problema de la concreción: nunca es realizable.
¿Y que pasó en el medio?.
En el medio el marxismo se convirtió en el comunismo y se acabó el ideal de la revolución del proletariado y se acabaron las garantías y la posibilidad siquiera de pensar (que paradoja no?)
Luego el nacionalismo nos llevó a una de las matanzas más grandes de la historia cuando Hitler la utilizaó para acunar el poder de la Alemania posguerra 1era Guerra Mundial.
Luego el capitalismo se mantuvo agazapado al lado de estas opciones y en los 70 saltó victorioso, solo para mostrar las atrocidades que cometía el Mal Rojo en Rusia, Cuba y China. Y nadie lo pudo derribar, pero las consecuencias de su liberalismo estaban en los ojos de los niños que morían, día a día en las manos de sus madres que no podía alimentarlos.
Hacia finales de este siglo y comienzos de este el socialismo tuvo finalmente su lugar. Ese socialismo emergente de la tradición francesa, de la Tercera Posición realizada por Blair y de la construcción seria de una alternativa.
Y nada sirvió. Porque estas nuevas administraciones, tampoco ayudan, son corruptas e ineficaces tanto como las capitalistas.
Entonces nos convencemos de que los partidos no existen, de que hay que votar personas (y que con eso alcanza).
Nos miramos y escupimos en el suelo cuando se menciona a un político y nos lavamos las manos, ¿porque?
Porque la utopía está muriendo, de a poco en nuestras manos y ese es el comienzo.
(To be continued)