Particularmente esto de la búsqueda laboral me tiene no preocupado, pero atento.
Atento porque es algo que en cierta medida no entiendo o no quiero entender.
Uno de mis mejores amigos me está ayudando a entender cuál es el mecanismo por el cuál una empresa te selecciona para su staff en este planeta o en este país mejor dicho. Palabras de él: "tienen que creer que te pueden moldear a su manera", a su vez "tienen que pensar que tenés algo de cerebro para exprimir" pienso yo, entonces ambas cosas no cuajan, pero increíblemente tienen que convivir.
Es una fachada, es una actuación que tengo que aprender a hacer: Creer que realmente sé algo, que realmente soy bueno para algo y que realmente a alguien le va a beneficiar que yo esté trabajando ahí.
El problema es convivir con el cinismo.
No soy imprescindible, generalmente soy una molestia y no tengo nada bueno que hacer cuando no tengo la guitarra y un micrófono enfrente.
Pero después hablo con gente y todos me hacen creer que sí, que tengo otras capacidades.
Y ahí está mi lado académico, que tampoco me puedo creer.
Soy prisionero de esta constante estado de duda.
En estas vacaciones que pasé junto a mi hermano y a mi mujer algo claro me quedó: la ilusión es lo que nos mueve, y no la ilusión de un futuro mejor, no.
La ilusión de que lo que está, realmente está, que lo que somos, realmente vale de algo, que el conductor que está llendo al costado de nuestro carril a 130 km/h no va a pegar un volantazo en cualquier momento y matarnos en cualquier ruta, en cualquier día, en cualquier hora.
¿Vale la pena vivir en este mundo inexistente?
Me encantó que intruduzcas una pregunta tan profunda desde un asunto tan mundano (sin menospreciar la mundanidad, pues en ella vivimos). Qué la vida es un sueño, qué todo esto es un teatro montado en el cual cambian las caras, se ajustan los dialogos a cánones actuales, pero los personajes son los mismos, parece ser aquello que la verdadera vigilia nos indica. ¿Vale la pena? ¿Qué pensás? Yo creo que sí. Esa es una pregunta que tenés que responderte muy seguido. Y es muy importante tanto hacersela como responderla.
Un abrazo.
Si, sin duda que vale la pena, el tema es no olvidarse de eso; que son cánones, que son moldes y que todo, todo se puede romper, es ahí entonces, donde se disfruta más el pasaje por esta obra.
Posted by: sergio at Marzo 14, 2006 7:26 AM