Siempre tuve mis dudas con respecto a que a otros les pase lo mismo que a mi. Particularmente porque este hecho destruiría mi condición narcisista, que la tenga como todos, y la exsacerbo como algunos.
El tiempo me ha demostrado que a mi no me pasa nada que no le haya pasado a alguien, lo que también me ha mostrado el tiempo es que lo único de mi persona que no se repite en los demás, es como lo atesoro, lo exprimo y en palabras de Kant, supero esa experiencia.

En el medio de todo esto, siempre, pero siempre que he tenido una crisis de alguna índole las palabras de Leopolodo me tranquilizan, será porque veo que alguien le está pasando algo similar, y eso me da la tranquilidad de ver las cosas con un poco más de objetividad.
Este no fue un caso distinto, el post de hoy de Leopoldo me arrancó una sonrisa. Por saber que tenemos los mismos abismo, las mis rosas en las manos, los mismos horizontes, pero en distinto tiempo y lugar, lo cual significa que en realidad nada se repite. ¿Entreverado no? Si, como la vida.
Vayan a visitarlo a Leopoldo, el sí les hablará más claro sobre lo que a mi me acontece :)
A mí me sucede algo similar con la página de Leopoldo. Quizás pueda sucederme con vos lo mismo. Eso de verse reflejado en el otro es un principio de identidad que permite regirnos en el mundo, darnos cuenta que hay verdades universales dentro de un yo particular. Las sociedades o pequeñas comunidades están dotadas de conciencia, de un ideario popular, pero a veces no puede descubrirse. Un abrazo, seguiré pasando por aquí.
Posted by: Adrianófanes at Junio 4, 2006 10:08 PMEstoy totalmente de acuerdo con vos, el tema, es acercarse lo más posible a esa conciencia comunitaria y a veces siento que estamos tan lejos que duele, pero será cuestión de seguir trabajando
Posted by: sergio at Junio 5, 2006 12:50 PM