Tengo millones de cosas sobres las que escribir.
Millones de cosas que contar.
Pensar.
Hacer.
Pero estoy ha 10 días de terminar el disco que espero toda su vida.
Después.
El abismo y la felicidad.
Es de noche y estoy solo.
Por los parlantes, Adrian Iaies está acariciando el piano kafkiando tangos de tiempos pasados y devolviendome algo de la calma perdida que había encontrado días atrás.
Desde ayer algo me molesta en la cabeza y es por eso que no puedo escuchar los rabiosos temas pops que tanto disfruto de vez en cuando.
Ayer Pablo (mi increíble maestro de canto y próximo a ser descubierto por el mundo por su destreza en el canto lírico, estoy seguro) me dijo pocas palabras que me marcaron.
"El público paga su entrada para que los conmuevas, no para que vos te conmuevas, es por eso que hay que poner una barrera y dejar que algo de ese sentimiento pase, pero no podés dejar que ese sentimiento te desborde, porque sino no le hacés llegar a la gente lo que ellos esperan"
Esto surgió debido a una charla en la cual, en estos momentos en los cuáles la preparación del final del disco y del show se acercan cada vez más, vi a U2 en argentina y sentí (más allá de que me emocionó hasta las lágrimas varias veces) la terrible sensación de que estaban trabajando, que no estaban cantando y tocando para mi, vi que estaba todo preparado y cada detalle estudiado, ¿será la edad?
Lo último que me dijo Pablo es lo que peor me dejó y de a poco algo está generando
"Uno se acerca a la música, porque la ama. Y estudia y aprende a ejecutarla para estar más cerca de ella. Y se esfuerza y trabaja y la comprende para abrazarla y volverla parte de su vida, pero, al fin de cuentas, lo único que uno está haciendo es alejarla de uno para acercársela a los demás"
Y todavía no puedo reponerme de esto
PD: Foto, Death Valley, California, USA.
6 años con tijeras.
6 años con recortes.
6 años con miedos
6 años de alegría
6 años de crecimiento
6 años de dolor
6 años de esperar
que hoy,
no haya más barba.
Otro soy en el espejo
Otro soy en sus ojos
otro
y a la vuelta de la esquina
el mismo.
El sur también existe dijo Benedetti y cantó después Serrat, pero ellos nunca se dieron cuenta que el problema era ese: El sur.
Como escribió alguna vez Homero Manzi en un tango sin tiempo, el sur era la insignia, el problema y la realidad.
Cuando pienso en esto me imagino el mundo (desde esa mirada de un globo terráqueo sobre escritorio de oficina) y siento (lo siento en la piel) esa diferencia: Entre el norte y el sur: Estaciones, cuatro como bien plasmó Vivaldi, entre Este y Oeste solo unas horas, doce como máximo.
¿Se respetará esto como indicación que todo suramérica, áfrica y parte de asia hagan lo que hagan estan condenados a ese "train heading south"? ¿A siempre estar por lo menos 2 estaciones atrás que los otros?, ¿Y nada podemos hacer?.
¿Es la historia tan pragmática?. Y mientras pensaba esto, Miguel Cantilo me decía que adoraba su ciudad, mi ciudad, como yo la adoro.
Y esa tal vez sea nuestra perdición.
PD: La foto pertenece a una de las tantas de mi último viaje.
Particularmente esto de la búsqueda laboral me tiene no preocupado, pero atento.
Atento porque es algo que en cierta medida no entiendo o no quiero entender.
Uno de mis mejores amigos me está ayudando a entender cuál es el mecanismo por el cuál una empresa te selecciona para su staff en este planeta o en este país mejor dicho. Palabras de él: "tienen que creer que te pueden moldear a su manera", a su vez "tienen que pensar que tenés algo de cerebro para exprimir" pienso yo, entonces ambas cosas no cuajan, pero increíblemente tienen que convivir.
Es una fachada, es una actuación que tengo que aprender a hacer: Creer que realmente sé algo, que realmente soy bueno para algo y que realmente a alguien le va a beneficiar que yo esté trabajando ahí.
El problema es convivir con el cinismo.
No soy imprescindible, generalmente soy una molestia y no tengo nada bueno que hacer cuando no tengo la guitarra y un micrófono enfrente.
Pero después hablo con gente y todos me hacen creer que sí, que tengo otras capacidades.
Y ahí está mi lado académico, que tampoco me puedo creer.
Soy prisionero de esta constante estado de duda.
En estas vacaciones que pasé junto a mi hermano y a mi mujer algo claro me quedó: la ilusión es lo que nos mueve, y no la ilusión de un futuro mejor, no.
La ilusión de que lo que está, realmente está, que lo que somos, realmente vale de algo, que el conductor que está llendo al costado de nuestro carril a 130 km/h no va a pegar un volantazo en cualquier momento y matarnos en cualquier ruta, en cualquier día, en cualquier hora.
¿Vale la pena vivir en este mundo inexistente?
!Que buen tema de Soda! !Que buen disco! Pero no importa, esto no tiene nada que ver con la intención del post.
Hace ya 4 meses que estamos en la grabación del disco. Ha pasado de todo, en el medio me fui de vacaciones y estuve con mi hermano, en el medio ahora, estamos terminándo la mezcla. Las expectativas suben y suben, todo se acerca a la perfección y de repente se desploma para intentarlo de vuelta, y ayer fui con mi hermana a ver a U2. Me emocioné más de una vez y pude disfrutar con ella de hermosos momentos. Después el trabajo, un nuevo horizonte se busca. Que más se puede decir?.
Mucho que contar.
1 minuto multiplicado por 36 son 36 minutos, eso decía mi profesor de dibujo técnico y por eso no contestaba ninguna pregunta porque si contestarle una pregunta a cada 1 era un minuto; multiplicado por todos los alumnos era la mitad de la clase, así que el no podía perder tiempo en eso. El tipo tenía un objetivo, bien o mal, tenía un objetivo y eso es lo que tengo entre mis manos.
Mientras veía a Bono ahí arriba, el destino me golpeó con toda su fuerza.